Regreso al origen

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Hoy nadie puede apagar la duda
que arde dentro de todos los insectos
que uno a uno se adentran
furtivamente en las entrañas de la bestia.

Hoy nadie puede silenciar el grito
que olvida la última palabra brotada
del tallo ancestral que baña las arenas
del reloj que tirita al borde del mundo.

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Eyacular la vida

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Una ciudad cualquiera. Una noche lluviosa cualquiera. El crepitar furibundo de la lluvia golpea incesantemente la ventana de la habitación. En ella, ajenos a la ciudad, a la noche, a la lluvia y a su destino, dos jóvenes amantes…

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Baile de máscaras [The Losers]

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Artículo perteneciente al número 3 de la revista cultural Oveja Negra: Pulsar aquí para ver la revista completa

¡Queridas ovejillas de este redil llamado España! Una vez más nos ponemos manos a la obra para abordar nuestro fatigoso camino por el conocimiento y arrojar algo de luz sobre las sombras que cubren nuestro pasado. Sí, otra vez, vamos a hablar de filosofía, esa disciplina que cuando mencionas a qué te dedicas, suele acompañarse con un: “pero ¿inglesa o hispánica?” Y es que la filosofía en este país se encuentra humillada y despreciada, hasta el punto de convertirse en un eco que lucha por no ser olvido. Ya no sólo la filosofía, sino todo el conocimiento y la educación en general, están siendo prostituidas a modo de oferta de 3×2 de cualquier superficie comercial.

Por eso, si nuestra temática para este número son los grandes perdedores, la filosofía como tal no se escapa a este criterio. Pero vayamos al meollo de la cuestión que el espacio apremia. Me piden que os hable de unos cuantos perdedores pero son muchos los pensadores que podrían entrar en esta lista de perdedores u olvidados por muy diversos motivos (han sido ignorados, perseguidos, encarcelados, apaleados, torturados, exiliados, envenenados, asesinados,… algunos se volvieron locos, otros se suicidaron y alguno que otro no conoció mujer, ¡eh Kant!). Sin embargo, tan sólo su enumeración sería tan amplia que ocuparía toda la extensión de la que dispongo y ya tengo a la oveja-jefe respirándome en la nuca. Así que sin más dilación voy a induciros un calmante en vena y hablaros de algún caso particular (claramente van a ser los que a mí me han dado la gana, pues lo mismo daría estos que cualesquiera otros).

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Sangre, sudor y silencio

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Dedicado a todos aquellos hombres
y mujeres que dieron su vida,
pero no su libertad.

En esta tierra donde nací
hace tiempo ya
se encontraba
cubierta de sangre y sudor
de hombres y mujeres
que dieron su vida
por la liberación.
Tierra de España,
tierra de ecos que luchan
por no ser olvido,
tierra sucumbida ante
abismos de silencio.
Bajo esta melancólica bóveda
celeste, ausente,
el hastío único compañero
de desiertos sin vida.
Si guardáis silencio
y estáis atentos
aún se puede escuchar
el estrépito murmullo.

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Un disfraz equivocado (F. Pessoa)

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Si recuerdo quién fui…

Si recuerdo quién fui, a otro veo,
y el pasado es un presente en el recuerdo.
            Quien fui es alguien a quien amo,
            aunque sea tan solo en ese sueño.
La nostalgia que la mente aflige
no es mía ni del pasado conocido,
            sino de quien habito
            tras de los ojos ciegos.
Nada, salvo el instante, me conoce.
Mi mismo recuerdo no es nada, y siento
            que quien soy y quien fui
            son sueños diferentes.

Autopsicografía

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que llega a fingir que es dolor
el dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe
en el dolor leído sienten
no los dos dolores que él tuvo,
sino apenas el que ellos no tienen.

Y así por los raíles gira,
entreteniendo la razón,
el pequeño tren de juguete
que se llama corazón.

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Humo es todo lo que queda

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A Leopoldo María Panero

Mi alma insaciable busca
en la interminable soledad
de una hoja en blanco,
el salvaje silencio que aúlla
desde el lugar más inhóspito
de mi cerebro desolado.

Abstracto el verso que resurge
del corazón en la mano
del poeta muerto en la acera,
porque sus palabras olvidadas
se perderán en la nada
de su íntima locura.

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