Ékfrasis; escisión entre la poesía y la pintura

“La pintura es poesía muda;
la poesía pintura ciega.”
(Leonardo Da Vinci)

Tras la sencilla definición de ékfrasis, descripción verbal de una obra visual, se esconde todo un complejo sistema de interrelaciones entre distintas artes. La ékfrasis puede darse tanto en prosa como en verso, pues puede ser un poema, o ser el pasaje de una novela o cuento, o ser utilizada explícitamente para un ensayo de crítica de arte. Dado el carácter del lugar de su utilización no es necesaria que la obra a la que se hace referencia, mediante la ékfrasis, exista en el mundo real. Podemos ver como en la crítica de arte, sí es necesario que ésta se refiera a una obra existente la cual se quiere tratar, pues ésta sólo tiene sentido en la medida en que se basa en el análisis formal de un objeto real. Sin embargo, la literatura a lo largo de la historia ha sido una fecunda fuente para la descripción de obras de arte, tanto reales como imaginarias, tanto escultóricas como pictóricas. La ékfrasis literaria se basa en una idea preconcebida de la obra de arte, de la imagen que se tiene del artista o de los lugares comunes de la obra. En este sentido, la mirada del artista que realiza la ékfrasis cobra un doble sentido, el de creador y el de intérprete, pues “el objeto plástico se convierte en tantos textos como miradas se fijen en él. Y es que, en el acto mismo de describir, el poeta o novelista selecciona, reorganiza, jerarquiza; resignifica”1.

Sigue leyendo

Anuncios

Me encuentro, te encuentro

12234875_1500496450250818_4338639296581976238_n

Diseño gráfico: José Antonio Sánchez
Texto: Alejandro Ballester

El infinito es eterno.
Tú y yo, efímeros.
Sin embargo,
¿por qué cuando te miro
sólo veo la eternidad?.

Perdido en el centro del cosmos me hallo, un instante efímero que trata de escribir una historia en blanco, su historia. En mi mano está cada palabra que se escribe. Aún cuando tejo mi destino, un fatídico juego se cierne sobre mí, dado a la seducción de los pensamientos, pensado para la excitación de los sentidos. De todos los confines del universo, desde el momento eterno en el que todo era uno, y del que todo empezó hace millones y millones de años. Somos polvo de estrellas, formados por partículas que han viajado por el espacio-tiempo para dar lugar a dos mitades que forman un todo. Un hecho improbable destinado a repetirse una y otra vez. Sigue leyendo