La gran hipótesis (escéptica)

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El escepticismo, en un contexto filosófico, es una corriente basada en la duda, es la negativa a asegurar que exista algún conocimiento (creencia verdadera justificada) seguro. Se pueden encontrar distintos rangos de escepticismo, moderado o radical. Al igual que encontramos un escepticismo práctico[1] y un escepticismo teórico[2]. Tiene su origen en la Grecia clásica, sobre todo con la figura de Pirrón de Elis, considerado como el primer filósofo escéptico. Posteriormente, circa 200 d.C., el escepticismo perdura gracias a Sexto Empírico, autor de ‘Esbozos pirrónicos’, quien, ya en el Renacimiento, influye notablemente en Montaigne (considerado el creador del género ensayístico) y su obra ‘Apología de Raimundo Sabunde’. El escepticismo es la base para el nacimiento de la epistemología y la filosofía moderna, de la mano de Descartes. De esta manera, llegamos a Descartes que presenta la hipótesis del genio maligno (expuesta en las ‘Meditaciones metafísicas’), que es el recurso argumentativo en el que culmina la duda metódica. Esta hipótesis supone el ejemplo de escepticismo más radical. La hipótesis expone que un Dios (o Genio maligno) nos ha creado y nos obliga a engañarnos continuamente, que nos ha sido concedida una naturaleza en la que creemos estar en la verdad cuando realmente estamos en el error. Se cuestiona así todo el mundo externo a nosotros, sólo se puede estar seguro de que se percibe una realidad, por lo tanto yo, como ente pensante, existo. Es la única certeza que podemos tener como indubitable.

Actualmente las discusiones sobre esta cuestión continúan, llegando a asegurar que no sabemos si estamos soñando. Si nos imaginamos una realidad, en la que interviene un sueño perpetuo, y en la que la única realidad es tan solo la imaginación efímera del propio sueño en que estamos y del cual no podemos despertar; y si este sueño, se produce constantemente y es lo único que se conoce. ¿Cómo podríamos distinguir el sueño de la realidad? Si estamos engañados y vivimos en una realidad falseada, ¿qué diferencia hay entre una realidad falseada por un sueño perpetuo y una realidad previamente establecida? Una variante moderna, que es la actualización científica, de la gran hipótesis escéptica de Descartes, es la hipótesis de los cerebros en una cubeta. Hilary Putnam es uno de los autores que mejor ha expuesto esta hipótesis, aunque originalmente es de J. Dancy (y que es presentada en su libro ‘Introducción a la Epistemología Contemporánea’). Putnam expone la hipótesis escéptica para después atacarla y refutarla. He aquí la hipótesis expresada por Putnam: ‘imaginemos que un ser humano ha sido sometido a una operación por un diabólico científico. El cerebro de tal persona ha sido extraído del cuerpo y colocado en una cubeta de nutrientes que lo mantiene vivo. Las terminaciones nerviosas han sido conectadas a una computadora supercientífica que provoca en esa persona la ilusión de que todo es normal […] pero todo lo que está experimentando (percibiendo) es resultado de impulsos eléctricos que se desplazan desde la computadora hasta las terminaciones nerviosas’.


[1]Es práctico si y sólo si es una actitud de aplazamiento deliberado de la creencia o de la no creencia.

[2] Es teórico si y sólo si es un compromiso con la creencia de que no hay conocimiento de un cierto tipo.

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