Metafísica (Aristóteles)

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Según Aristóteles, hay tres tipos de saberes: productivos, que tienen como finalidad la producción de objetos; prácticos, que tienen como finalidad la regulación de la conducta (estos dos primeros están orientados a la acción), por último, los teóricos que no están orientados a la acción, no tienen otra finalidad que el conocimiento mismo.

En la Metafísica Aristóteles clasifica estas ciencias teóricas en física, matemáticas y ciencia o filosofía primera, según las interpretaciones esta ciencia primera correspondería a la teología. Decimos según las interpretaciones porque para esta ciencia o filosofía primera parecen confluir dos perspectivas teóricas, en definitiva, dos ciencias distintas que optan por el puesto de ciencia primera. Una candidata sería la teología que se presenta, en un principio, como ciencia particular, al margen de otras ciencias como la matemática o la física; y la ontología que se proclama como ciencia universal como ciencia universal acerca de lo que, en tanto que algo que es. El problema surge porque esta obra carece de unidad de composición, no es un tratado sino un conjunto de notas más o menos autónomas e independientes, lo que parece indicar es que fueran escritos en épocas diferentes pero no por ello tiene por qué presentar una doctrina inconsistente, sino que pueden perfectamente responder a un mismo proyecto teórico desarrollado desde perspectivas distintas. Muchos son los autores y las teorías que han intentado unificar y esclarecer la metafísica aristotélica. Todo parece indicar que en una primera etapa, próximo aún al platonismo, Aristóteles habría concebido la filosofía primera como ciencia de las entidades inmateriales e inmóviles, es decir, como teología. Más adelante, alejado ya definitivamente del platonismo, habría considerado a la ontología como la ciencia suprema.

La interpretación de Tomás Calvo muestra que la física se ocupa de lo real, de aquellas realidades que no son ni inmateriales ni inmóviles. Las ciencias matemáticas se ocupan de realidades que son inmóviles pero no inmateriales. La filosofía primera estudia realidades que son a la vez inmóviles e inmateriales, es decir, que no están sujetas a movimiento y cuya existencia no tiene lugar en ningún sustrato material. Aristóteles añadió que esta ciencia es universal.  La física no puede recurrir a las matemáticas por la más específica y razón de que los objetos matemáticos carecen de subsistencia y, por tanto, no pueden ser causas reales explicativas de movimiento real alguno. La negación de la subsistencia de los seres matemáticos guarda relación con el rechazo de cualquier pretensión de convertir a las matemáticas en la ciencia primera.

A la hora de hablar de la ontología aristotélica volvemos nuestros pasos hacia las categorías, pues hay muchas maneras de hablar de las cosas, muchos predicados que se pueden atribuir a las cosas. Aristóteles en la Metafísica, da un paso más, se ocupa de la sabiduría, la ciencia más elevada de los principios y las primeras causas, la adquisición de este saber será la labor de esta ciencia primera a la que hace referencia. Busca el discurso más general, un saber que sea universal. Aristóteles está de acuerdo con la historia en que este discurso más general  es el ser.

 Aristóteles en la Metafísica se ocupa de lo que se tiene que ocupar la filosofía primera, no de matemáticas o de física sino de los primeros principios, algo que no es parcial sino común a todas las cosas, una ciencia del ser. La ciencia primera tiene que ser la más elevada, una ciencia que tiene que cubrir todo lo que es, tiene que hablar de lo que es en tanto que es. De lo que es común a todos los seres, para no hablar de una de las ciencias particulares, pues si tratamos algo en particular estaríamos hablando de una ciencia particular.

Es una ciencia general, porque se habla sobre lo que es, es un discurso previo. Toda ciencia habla de un género, y este se caracteriza por una propiedad, y ésta la comparten todos los elementos de este género. Pero esta diferencia viene de fuera y no de dentro porque si no la tendrían todos. Aristóteles afirma que el ser no es un género, porque no lo podemos definir, porque para poderlo definirlo tiene que tener una propiedad que lo distinga de otro género y no tiene tal propiedad. Todas las cosas son, y como no hay otro género no hay nada que nos ayude a diferenciarlo. Por lo tanto, no podemos utilizar el procedimiento de las otras ciencias, las ciencias particulares que se centran en particularidades de las cosas.

Aristóteles escribió: ‘el ser se dice de muchas maneras’, hace referencia a  cantidad, a cualidad,… al igual que las demás categorías. Pero no hay una ciencia del ser en tanto que el ser, aunque se diga de muchas maneras, pero por referencia a un término único, no hay una ciencia para unificar todo el ser. El ser se dice de muchas maneras pero por referencia es un termino único, cuando hablamos del ser no estamos hablando de propiedades, no cabe una ciencia del ser sin más, a no ser que esta ciencia se entienda como este termino único que refiere como ser al ser, tiene una peculiaridad y es que no es un género. No podemos hacer una ciencia del ser pero si una ciencia de la sustancia (ousía) ya que todas las cosas del ser se refieren al ser a través de la sustancia (ousía). Todas las cosas del ser van a través de la sustancia (ousía) y por lo tanto hay una posibilidad de una ciencia de la sustancia (ousía).

Se cambia una ciencia general del ser, por una ciencia de la sustancia (ousía). Así surge la ontología. Aristóteles no pone nombre a esta ciencia primera, pasará a denominarse ontología que proviene del participio griego del verbo ser (ón/óntos) debido a que Aristóteles utiliza este participio para nombrar lo estudiado por esta ciencia. Es una ciencia del ser.

La ontología estudia varios principios o causas: Principio de no-contradicción: toda la realidad tiene que respetar este principio, es imposible que algo se de y no se de en algo al mismo tiempo y en el mismo sentido. El principio de no-contradicción es formal y así lo utilizamos en lógica pero también tiene esta propiedad ontológica, para Aristóteles toda la relación en la realidad contienen el principio de no-contradicción. Esto asegura la unicidad del lenguaje, y también en la sustancia (ousía). No se puede demostrar ya que es un principio, pero algunos como Heráclito o los sofistas lo pondrán en duda y pedirán que lo demuestre, ¿qué hacer cuando alguien lo niega? Aunque no puede darse una demostración si una demostración refutativa: lo único que hay que hacer es esperar a que quien lo ponga en duda diga algo, porque cuando se dice algo ya se cumple el principio de no-contradicción, ya que cuando habla se refiere a algo y no a su contrario. Es imposible hablar y pensar sin este principio, pero dice que quien lo quiera negar se va a contradecir y así podría darle la demostración requerida. Sin el principio de no-contradicción no se puede actuar.

Éste es un principio general y es la ciencia del ser la que lo estudia. La filosofía primera es el estudio primero, es ontología. Pero además estudia a dios y las causas primeras. Natorp dice que esta es una tensión que la ontología no puede superar. Y la ciencia de lo que es (ontología) no acaba de desplegarse. La solución a este problema podríamos encontrarla en el libro VI de la Metafísica, en el que Aristóteles expone las candidatas para esta ciencia primera, omitiendo la ontología o ciencia del ser, las candidatas serían: la primera la física, que trataría de las cosas móviles y separadas (según interpretaciones); la segunda sería la matemática, con los pitagóricos; y tercera y última la teología.

La física, el objeto de estudio es la realidad física que tiene dos propiedad: movilidad, es una imperfección,  y cosas separadas, de sustancia que actúan entre ellas. Las matemáticas, se ocupan de cosas inmóviles, estar en movimiento es una imperfección para esta ciencia, pero tiene un inconveniente se ocupa de cosas que son no-separadas, las separamos con la mente pero en la realidad no. La teología, se ocupa de cosas inmóviles, dios no se mueve, pero están separadas porque dios no necesita de otra cosa. Por lo tanto, la ciencia del ser es la teología. Pero ante esto nos encontramos ante la duda de si la teología puede ser universal, rasgo absolutamente requerido para ser la ciencia primera y para defender esta idea y colocar a la teología como ciencia primera Aristóteles dice que es universal porque es la primera, y estudia la causa de todas las cosas. En la divinidad se cumple todos los atributos y propiedades de los demás entes. Es universal por ser primera – dirá Aristóteles.

En la Metafísica hace además una diferencia entre la materia y la forma, esto entraría dentro del rango de la física aristotélica. La física de Aristóteles estudia ante todo movimiento, pues afirma que es la ciencia de las cosas que se mueven. El movimiento es actualizarse en el sentido de la potencia en tanto que tal, es el paso de la potencia al acto. Entonces el movimiento supone esta distinción entre potencia y acto. Esto esta en relación con la materia y la forma. En los seres vivos la forma esta intrínseca, esta en potencia  y se va actualizando, esta actualización es el movimiento. La divinidad es el acto puro, como no tiene algo que caracterizar es inmóvil, no tiene que mejorar. Y que no se mueva no significa que no este vivo. Lo que hace es pensarse a sí mismo. No es un ente físico, esta fuera de la physis, no tiene contacto con el mundo. Todo aquello que es susceptible de movimiento es incompleto. La materia se va adaptando.

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