Heráclito de Éfeso

Heráclito nació en Éfeso, en torno al año 540 a.C., se desconoce con seguridad esta fecha, pero según algunas teorías, el año de madurez, llamado acmé, suele ser en torno a los cuarenta años y Heráclito alcanzaría su maduración en la 69ª edición de las Olimpiadas que se produjeron alrededor del año 500 a.C. De su personalidad debemos destacar que era un hombre de temperamento melancólico, que le gustaba vivir apartado. Con respecto a su vida debemos incidir en que era un auténtico aristócrata, debido a que su padre era descendiente directo del fundador de la colonia, por ello su familia gozaba del título de basileus . Heráclito era el primogénito y por tanto el siguiente sucesor de este título pero él renunció en favor de su hermano. Podemos añadir de su personalidad que era un aristócrata intelectual, pero además era un arrogante y desdeñoso que despreciaba al vulgo, a los ignorantes y a los supersticiosos. A pesar de su soberbia no tenía ninguna ambición de poder. En cuanto a la actitud de Heráclito respecto a los dioses era panteísta, a pesar del lenguaje que utilizaba al hablar de la religión. Asimismo, decía que nunca había tenido maestros y que cuando quería consultar algo se preguntaba a sí mismo.

En Éfeso gobernaba un tirano, Hermodoro, hombre de excepcionales virtudes y viejo amigo de la familia de Heráclito, pero los ciudadanos de Éfeso expulsaron al tirano, esto le produjo un enfado terrible a Heráclito, el cual abandonó el pueblo y se hizo ermitaño. Así fue como vivió los últimos años de su vida, en completa austeridad en la que se retiró a los bosques. En los que alimentaba de hierbas y plantas. Fue en este periodo, cuando escribió su único libro titulado Sobre la Naturaleza, el cual tan sólo depositó en el templo de Artemisa, seguramente para tratar de asegurar su conservación.

A causa de su retirada a los bosques y su consecuente austeridad, a la edad de sesenta años, enfermó de hidropesía, motivo por el cual tuvo que volver al pueblo, pero rechazó a los médicos y trato de curarse a sí mismo, sumergió su cuerpo en el estiércol de un establo, con la esperanza de que el calor del estiércol evaporase el agua de su cuerpo, pero resulto un intento fallido y falleció.

Según Heráclito, la realidad es un incesante fluir, todas las cosas se transforman. No existe objeto, animado o inanimado, que no sufra modificaciones continuamente, pues todo fluye, de ahí la célebre frase: ‘no nos podemos bañar dos veces en el mismo rio’. Todas las cosas se mueven y fluyen. De aquí se sigue que el mundo, tal y como lo conocemos, es único y eterno, sin principio ni fin y que siempre está naciendo y pereciendo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s