El fuego, un gran avance antropológico

¿Cómo acabó un dios encadenado y sujeto a todas las miserias, en una roca, en el límite del mundo? En el mito de Prometeo encontramos la caída en desgracia de un dios que se enfrentó al gran Zeus por ponerse en favor del ser humano. Este mito es una referencia inaudita sobre la creación del ser humano y la relación del fuego en su gran avance evolutivo. Es una célebre metáfora e interpretación que los antiguos utilizaron para explicar el origen del fuego.

Cuando sólo existían los dioses, pero no las especies mortales, los dioses moldearon en las entrañas de la tierra mezclando tierra, fuego y otras materias para crear a los seres vivos. Epimeteo, siendo Prometeo su supervisor, se encargó de atribuir y distribuir las facultades entre las especies, unos eran fuertes pero lentos, otros rápidos pero débiles y así con numerosas facultades que fueron divididas equitativamente para que todos pudieran defenderse, e incluso de las distintas estaciones y dificultades naturales, y que así ninguna especie fuera aniquilada. También les distribuyó los distintos alimentos a cada especie para que hubiese un equilibrio entre ellas.

Cuando llegó el turno del hombre, Epimeteo sin darse cuenta había acabado con todas las facultades y dejó sin nada al ser humano, que al llegar Prometeo a supervisar el trabajo de Epimeteo encontró a todos los seres vivos equipados para su supervivencia y al hombre desnudo e indefenso ante el resto del mundo. Para solucionar este problema en favor del hombre, Prometeo decide robar a Hefestos y a Atenea la sabiduría de las artes y el fuego para que la sabiduría pudiera ser adquirida por los hombres. Por ello, un día, en el hueco de una caña, se llevó el tesoro de inestimable valor, el fuego. Este fue el regalo que ofreció Prometeo al hombre para que pudiera adquirir los recursos necesarios para poder sobrevivir a la crudeza de la naturaleza.

El mito nos cuenta que el ser humano, gracias a este regalo de Prometeo, poseía una porción divina que lo hacía situarse por encima de los demás seres mortales y que por ello el hombre reconoce a los dioses y erige altares en su nombre. Gracias a la sabiduría y el fuego, el hombre es capaz de adquirir rápidamente la técnica, primero desarrolla el lenguaje para mejorar la comunicación entre ellos y mediante la técnica inventó viviendas, ropas y calzados para protegerse de los contratiempos de la naturaleza.

Hefestos encadenó, por orden de Zeus, a Prometeo con cadenas de hierro irrompible en la cima de unos abruptos peñascos por haber robado el preciado don de los dioses, el brillante fuego, que es considerado padre de todas las artes y por la ofensa de habérselo entregado a los mortales, recibió semejante castigo. Pues ahora los mortales gozan de todas las artes gracias a Prometeo.

En la prehistoria, nuestros antepasados, los homínidos, descubrieron la utilidad del fuego, este origen es incierto pero hay teorías que explican que el hombre prehistórico descubrió el fuego a través de la erupción de un volcán o la caída de un rayo. Este descubrimiento significó el primer y más importante hallazgo en la evolución del ser humano y un gran paso antropológico. Gracias a este gran avance, los primitivos homínidos consiguieron mejorar en muchos aspectos su vida.

En un primer momento se sirvieron de los fenómenos naturales para obtener el fuego, sobre todo con los incendios provocados por la caída de rayos. Una vez obtenido lo conservaban como podían en pequeños huecos, como el hueco de caña donde Prometeo robó el fuego a los dioses. El gran problema era mantenerlo encendido ya que no sabían todavía cómo crearlo artificialmente y cómo controlarlo, por este motivo se nombraba a los guardianes del fuego. Pero aun así muchas veces lo perdían y tenían que esperar a que la naturaleza les brindara otra vez ese regalo. En muchas ocasiones, cuando se apagaba la llama, los guardianes del fuego eran los encargados de ir en busca del fenómeno natural que causaba el fuego, y éste es el tema principal de la película de Jean-Jacques Annaud, En busca del fuego de 1981.

El fuego era un preciado tesoro para quien lo poseía y motivo de grandes y despiadadas disputas, pues les aseguraba la supervivencia de la especie, ya que tan indefensos estaban ante la cruel naturaleza. El hombre prehistórico, al tener el conocimiento del fuego, comenzó a descubrir todas sus posibilidades. Con el fuego encendido podían obtener calor en los duros inviernos y protegerse así del frío, conseguían prolongar las horas de luz, el humo desprendido de las hogueras les sirvió para realizar comunicación entre distintos poblados. Con las llamas del fuego conseguían también mantener alejados a los animales peligrosos que acechaban en la oscuridad de la noche. El fuego también les sirvió de arma para la cacería. Además mejoró su alimentación, ya que no tenían que alimentarse de carne cruda y podían asar y cocinar sus alimentos.

En la película En busca del fuego vemos un claro ejemplo de este origen, es una fiel reproducción de cómo los grupos de homínidos se agrupaban en torno al fuego, lo utilizaban como abrigo del frío y de la noche, como para defenderse del ataque de las fieras que acechaban el campamento. Asimismo vemos como al principio no saben cómo crear el fuego y tratan de conservarlo y mantenerlo encendido guardando una pequeña brasa en el hueco de una especie de farolillo, al cual echaban hojas y pequeñas ramas para mantener la llama con vida.

Del mismo modo, podemos contemplar la rivalidad y las sanguinarias batallas que se sucedían entre los distintos grupos para conseguir el preciado tesoro que poseían. Conseguir tener el fuego era vital para la supervivencia y se buscaba a toda costa. El guardián del fuego, ante el ataque del otro grupo, trataba de ocultar y proteger el fuego para que no se lo arrebataran. Aun así muchas veces no conseguían mantener en su poder el fuego y lo perdían, entonces nombraban a unos encargados de ir en busca otra vez del fuego.

Estos encargados comienzan un largo camino de descubrimiento, de adquisición de destrezas que cambiarán el curso de la supervivencia y la evolución. Con el tiempo fueron descubriendo e inventando nuevas formas para obtenerlo rápidamente y en cualquier momento. El ser humano ha ido perfeccionando estos métodos hasta lograr sistemas más fáciles de manejar con los que controlar el fuego de una forma más eficaz. Y con el control de fuego, han ido desarrollando sus destrezas y con ellas la técnica para manipular la naturaleza y crear y construir objetos que facilitaran y mejoraran su vida.

El mito y la evolución se entrelazan entre estas dos historias que están unidas por un mismo elemento, el fuego. Descubrimos su interpretación y observamos que con el descubrimiento y posteriores avances surgidos del control de este hallazgo, han hecho avanzar un paso en la evolución y en las destrezas de los hombres primitivos. La técnica es adquirida por el hombre gracias a este control sobre el fuego y por ello en el mito de Prometeo se dice que el don divino del fuego es el padre de las artes, es decir de la téchne.

Jandroche.

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